Jamás he parido pero nací siendo madre
Nadie me enseñó a alimentar a una cría y aún así las acuné hasta calmar el hambre
En mi pecho no se forma calostro pero es cobijo de cada ser indefenso, maltratado y abandonado
Fui el Sol al que siguen los tallos, creciendo altos y robustos, hasta terminar en hoja
He acogido en la madriguera a todos los niños perdidos, regándolos, curándolos
He mojado el pulgar para borrar la mancha
cepillar el pelo
cortar la hemorragia
quedándome sin saliva en cada beso que acontece la despedida
Lloré cuando silenciosos se marcharon
y con mis manos todavía temblorosas
cavé sus tumbas
limpié sus nichos
Podrán decir de mí muchas cosas pero jamás que no los cuidé lo mejor que supe
Siempre repartí la mejor parte entre ellos
alimentándome yo de migas
y como buena nodriza
traté a todos mis hijos por igual
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