sábado, 16 de febrero de 2019

Estudio básico de la patología

Diagnóstico es el nombre de pila con el que te bautizan a los veinte años.

Lágrimas que te alimentan como si fueras un hongo.

La razón por la que te pones uñas de gel —a pesar de lo que diga C Tangana— y no dejarte cicatrices en el cuerpo.

La necesidad de saltar de un sexto piso porque un cráneo aplastado es más confortable que un cráneo lleno de eco.


Tratamiento es la diferencia entre el estar y el ser enferma. 

Destaparse de la tristeza para cubrirte de la más terrible anodinia.

Las náuseas y la confusión cuando olvidas la pildorita rosa.

Ir cada dos semanas a tu camello con título farmacéutico.





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