Aunque me avergüence admitirlo
muy de vez en cuando
robo cosas
sustraigo, hurto, mango, siso, joseo
Pequeñas inutilidades
olvidadas casi siempre
que nadie hecha en falta
coleteros, pulseras, bolígrafos, llaveros, libretas
Detalles anónimos que hago míos
usurpando su esencia
colmándolos de mí
La caza rápida me emborracha de adrenalina
y exhibo el trofeo silencioso
sabiendo que me he adueñado de un alma
como hice con este cuaderno que lleno de versos
aunque no he logrado deshacerme de su dueño
En primera página escritas unas cuestiones
¿Volverá a crecerme el pelo?
¿Qué posibilidad hay de que vuelva a pasar lo que pasó?
¿Cuánto tiempo me queda?
Tres preguntas, una elipsis
palabra prohibida
“larga enfermedad” para la prensa
“neoplasia” en código médico
“batalla” para quien lo sufre
y nunca, nunca, nunca
nombramos el cáncer -conjuro maldito-
Y yo me niego y repito
cáncer
cáncer
cáncer
Y si soy más precisa
cánceres
Reniego de la jerga ridícula
donde los enfermos son luchadores
y la medicina una guerra
Aquí no hay enemigos
no se gana
tampoco se pierde
solamente
se espera
se deja cuidar
En esta libreta perdida en una estación de tren
donde trazo con rabia cada palabra
te contesto
querido desconocido
que todo depende del tumor que albergues,
de la quimioterapia que recibas
y del testarudo azar
Querido desconocido
siento haber expoliado tus dudas
siento tu enfermedad
por lo que si algún día
lees estas palabras de una extraña
quiero que sepas
que comparto contigo
todo este cáncer
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