miércoles, 31 de octubre de 2018

Mamá

Mi madre ya no ve cine de terror porque tiene miedo de que su guionista interno sea más cruel que cualquier director. Pasa las tardes tejiendo mientras consume entretenimiento barato que calla las voces que la atormentan. 

Mi madre se levanta a las cinco de la mañana porque los huesos duelen de estar en decúbito y prepara café para que cuando despierte me entristezca dejarlo enfriar. Busca en actos menudos una razón para que no vuelva a morir en mi cama.

Mi madre toma cada mañana cuatro pastillas que la mantienen cuerda. Insiste en que tome las mías y no cruce la línea donde ella se encuentra. 

¿Cuántas locas necesita una familia para que esté maldita?

Mi madre llora porque detrás hay un padre que no entiende que la locura es un prisma roto que emite imágenes torcidas. Cada reproche es un hachazo en la espalda.

Mi madre durante un tiempo dejó de ser mi madre. Tuve que ser yo su madre y convertirme en mi abuela porque solo una madre salva a otra madre.