viernes, 3 de febrero de 2017

Supongo que te sonará Schopenhauer

Supongo que te sonará Schopenhauer.

Sí, claro.

Hay una cita suya muy famosa que dice algo así como que quien es cruel con los animales no puede ser buena persona.

Sí, sí. Sé a cual te refieres.

Me parece una reflexión muy buena, todo aquello de que el cómo tratas a un ser inferior denota la clase de persona que eres. No sé, me marcó bastante. Creo que tiene que ver con que siempre me hayan gustado los animales y que les haya prestado más atención a ellos que a las personas. A pesar de lo que muchos digan de ellos, me parecen unos seres muy sinceros. Si les caes bien siempre estarán allí para ti, jugando, defendiéndote. Tienen una lealtad admirable. En cambio, si les caes mal no lo ocultarán, te gruñirán y te morderán si les acercas la mano. Con los animales no existe la hipocresía, no puedes fingir que te gustan porque ellos lo notan, sienten cuando no estás cómodos con ellos. Y lo mejor es que no les importa. No se pondrán pesados para que les hagas caso, simplemente te ignorarán porque le resultas indiferente. Con un animal no te vale el carisma, la labia o la simpatía. Ni tan siquiera te prestarán atención si le hablas de tus triunfos artísticos o deportivos. Toda tu inteligencia y razón les importa un pito, no puedes conquistar a un animal hablando del estilo irreverente de Bukowski, de la carrera en solitario de Paul Simon o el movimiento dogma 95. Puede que los idiotas que plagan los tugurios hipsters se caigan a tus pies cuando sueltas tanta pedantería por la boca. Pero los animales no. A un animal no se le conquista con la imagen que pintas, sino con el lienzo blanco que hay debajo.

Nunca lo había pensado.

Por eso me gusta esa cita, y por eso me gustan ellos. Nunca me han pedido nada que no les he podido dar, no me han exigido ser más cariñoso o atento de lo que ya era. Además, siempre se han conformado con lo poco que les podía ofrecer y siempre me lo han devuelto con creces.

¿Tienes alguna mascota?

No, aunque de pequeño quería un perro pero nunca me dejaron tenerlo. Mis padres no eran muy amantes de los animales, siempre me decían que un apartamento no era un sitio para ellos.

¿Y ahora por qué no? ¿No vives solo?

Supongo que tenían razón.