martes, 7 de mayo de 2019

Al intentar despegar los párpados

Al intentar despegar los párpados siento que pesan toneladas. Enraizo mi postura sobre el blanco suelo de gres y los calambrazos descienden hasta cada uno de los dedos. Miro los surcos de mis manos. Soy todavía joven pero la piel comienza a agrietarse, empeorando cada segundo que respiro. Tengo las uñas llenas de marcas verticales como corteza de árbol, cutículas ásperas que nunca retiré. Deseo tener quince años de nuevo. Entonces el mundo era distinto; más grande, infinito, menos hostil.

He soñado contigo, tenía quince años y te tocaba la cara. 

Antes de caer dormida imaginé rozar tus mejillas con la boca abierta, aspirando el olor de la típica colonia que todavía te compraba tu madre. He soñado que volvía a ser inexperta, que temblaba cuando alguien reposaba las manos en mi muslo sabiendo que ascendería hasta el punto de arco que formaban mis piernas. Me maquillaba para enmarcar una mirada furiosa de adolescente con las pupilas tan dilatadas que aseguraran fotografiar todos los colores de la escena.

Miro los surcos de mis manos que hace diez años todavía no existían. Una línea vital dibujada en las palmas que he intentado borrar decenas de veces. Me he oxidado sin oponer resistencia. Nunca más he vuelto a temblar de impaciencia.

viernes, 19 de abril de 2019

dónde está la Poesía

escucho Poesía en sus bocas
y quiero coserlas con gruesas puntadas.
escucho lamentos de aquellos
que jamás lloraron de pobreza.
escucho en su timbre
Plath, Sexton, Pizarnik, Machado, Lorca, Hernández.
no os pertenecen,
nunca fuisteis
Pueblo.

¿dónde está la Poesía
de las que tenemos herida la vida
y en la mano una raja
de trabajar para comer?

¿dónde está la Poesía
de las que nunca tuvimos
un cuarto propio
y escribíamos de oído
para garabatear en los descansos en el baño de la tienda?

¿dónde está la Poesía
de las que crecimos compartiendo libros,
bolígrafos,
cucharas
y cuadernos?

la Poesía no os pertenece,
nunca fue vuestra.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Cuestiones banales

Recorro la lista de contactos de Whatsapp observando fotos de perfil y estados de mucha gente con la que no cruzo palabra desde hace años. Paro en la tuya. Clico, un chat se abre. Un mensaje que nunca contesté. Una hora de última conexión que jamás cambiará.
Pienso en ti y en toda la gente que fallece sin avisar. ¿Cuando eres consciente de que vas a morir borras tus redes sociales? Me invade esta cuestión tan tonta que sé que no tiene respuesta. 
Imagino a cientos de usuarios de Facebook e Instagram que fallecieron en la vida real pero en esta, donde somos capaces de entender la infinitud o viajar atrás en el tiempo, todavía existen. ¿Qué diferencia hay entre estar incomunicado y estar muerto? 
En internet siempre seremos inmortales.