escucho Poesía en sus bocas
y quiero coserlas con gruesas puntadas.
escucho lamentos de aquellos
que jamás lloraron de pobreza.
escucho en su timbre
Plath, Sexton, Pizarnik, Machado, Lorca, Hernández.
no os pertenecen,
nunca fuisteis
Pueblo.
¿dónde está la Poesía
de las que tenemos herida la vida
y en la mano una raja
de trabajar para comer?
¿dónde está la Poesía
de las que nunca tuvimos
un cuarto propio
y escribíamos de oído
para garabatear en los descansos en el baño de la tienda?
¿dónde está la Poesía
de las que crecimos compartiendo libros,
bolígrafos,
cucharas
y cuadernos?
la Poesía no os pertenece,
nunca fue vuestra.
viernes, 19 de abril de 2019
miércoles, 20 de marzo de 2019
Cuestiones banales
Recorro la lista de contactos de Whatsapp observando fotos de perfil y estados de mucha gente con la que no cruzo palabra desde hace años. Paro en la tuya. Clico, un chat se abre. Un mensaje que nunca contesté. Una hora de última conexión que jamás cambiará.
Pienso en ti y en toda la gente que fallece sin avisar. ¿Cuando eres consciente de que vas a morir borras tus redes sociales? Me invade esta cuestión tan tonta que sé que no tiene respuesta.
Imagino a cientos de usuarios de Facebook e Instagram que fallecieron en la vida real pero en esta, donde somos capaces de entender la infinitud o viajar atrás en el tiempo, todavía existen. ¿Qué diferencia hay entre estar incomunicado y estar muerto?
En internet siempre seremos inmortales.
domingo, 10 de marzo de 2019
Cada jueves aprieto la mano de mi abuela
Cada jueves aprieto la mano de mi abuela
acaricio sus uñas gruesas mientras cuece el puchero
durante el único momento que no tiembla
me besa en la mejilla y
susurra
Cuando muera enterradme con tu abuelo
meted sus huesos en una caja
colocadlos a mis pies
poned mi nombre
abrazado al suyo
Como última mujer de esta familia
seré yo
quien cada víspera de todos-santos
recuerde a sus hermanas
padres
marido
hijo no-nato
compre jacintos blancos
lave las sábanas donde reposó su cabello
y encienda una vela
por cada persona
que vivió en esta casa
Heredaré las fotos de las tías que nunca conocí
para llorarlas cada aniversario
y en blanco y negro
contaré a mis hijas
la historia de los anillos que visten mis manos
Escribiré las recetas de infancia
que asomada a la encimera aprendí
y aquellos trucos de vieja bruja
para no engrisecer la ropa blanca
y doblar las sábanas bajeras
Adoptaré sus plantas
para que vistan mi fachada
esperando que hablen de ella
que huelan a ella
que me acaricien como ella
Y la beso
como besan las madres a sus hijos
cada mañana al comprobar que siguen respirando
Y espero
como esperan los niños
desconocedores de los tres estados del tiempo
que el próximo jueves
nunca sea el último
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