viernes, 28 de diciembre de 2018

Ratera

Aunque me avergüence admitirlo
muy de vez en cuando
robo cosas

sustraigo, hurto, mango, siso, joseo

Pequeñas inutilidades
olvidadas casi siempre
que nadie hecha en falta

coleteros, pulseras, bolígrafos, llaveros, libretas

Detalles anónimos que hago míos
usurpando su esencia
colmándolos de mí

La caza rápida me emborracha de adrenalina
y exhibo el trofeo silencioso
sabiendo que me he adueñado de un alma
como hice con este cuaderno que lleno de versos
aunque no he logrado deshacerme de su dueño

En primera página escritas unas cuestiones

¿Volverá a crecerme el pelo?

¿Qué posibilidad hay de que vuelva a pasar lo que pasó?

¿Cuánto tiempo me queda?

Tres preguntas, una elipsis
palabra prohibida
“larga enfermedad” para la prensa
“neoplasia” en código médico
“batalla” para quien lo sufre
y nunca, nunca, nunca
nombramos el cáncer                 -conjuro maldito-


Y yo me niego y repito
cáncer
cáncer
cáncer

Y si soy más precisa
cánceres

Reniego de la jerga ridícula
donde los enfermos son luchadores
y la medicina una guerra

Aquí no hay enemigos
no se gana
tampoco se pierde
solamente
                                      se espera
                                                                se deja cuidar

En esta libreta perdida en una estación de tren
donde trazo con rabia cada palabra
te contesto
querido desconocido
que todo depende del tumor que albergues,
de la quimioterapia que recibas
y del testarudo azar

Querido desconocido
siento haber expoliado tus dudas
siento tu enfermedad
por lo que si algún día
lees estas palabras de una extraña
quiero que sepas
que comparto contigo
todo este cáncer




miércoles, 5 de diciembre de 2018

Millennial love

Encajar en la balda aquel primer libro
fue más íntimo que una alianza
dejarte las líneas subrayadas de cada lectura
así                       descontextualizado
para que descubras realmente quién
habita esta casa

El dormitorio de infancia en dos cajas de cartón
las bragas de los días de mujer
las ojeras de víspera de entrega
el cajón de los porsiacasos
comida en packs indivisibles

Construir un hogar es destruir el anterior
el adiós a una madre enquistado en el hígado
transportar el polvo a una nueva casa

miércoles, 31 de octubre de 2018

Mamá

Mi madre ya no ve cine de terror porque tiene miedo de que su guionista interno sea más cruel que cualquier director. Pasa las tardes tejiendo mientras consume entretenimiento barato que calla las voces que la atormentan. 

Mi madre se levanta a las cinco de la mañana porque los huesos duelen de estar en decúbito y prepara café para que cuando despierte me entristezca dejarlo enfriar. Busca en actos menudos una razón para que no vuelva a morir en mi cama.

Mi madre toma cada mañana cuatro pastillas que la mantienen cuerda. Insiste en que tome las mías y no cruce la línea donde ella se encuentra. 

¿Cuántas locas necesita una familia para que esté maldita?

Mi madre llora porque detrás hay un padre que no entiende que la locura es un prisma roto que emite imágenes torcidas. Cada reproche es un hachazo en la espalda.

Mi madre durante un tiempo dejó de ser mi madre. Tuve que ser yo su madre y convertirme en mi abuela porque solo una madre salva a otra madre.